El pirata hidalgo (1952) Burt Lancaster

21.10.2015 a las 21:07 hs 1192 1






Título original : The crimson pirate
Título en Latinoamerica : El pirata Hidalgo
Título en España : El temible burlón
Director : Robert Siodmak
Año : 1952
País : Reino Unido
Género : Aventuras | Acción | Comedia
Compañía productora : Norma Pictures para Warner Bros.
Productor : Harold Hecht
Guionista : Roland Kibbe
Fotografía : Otto Heller en Technicolor
Decorados : Paul Sheriff
Vestuario : Margaret Furse
Música : William Alwyn
Montaje : Jack Harris
Sonido : Cecil Mason, A. E. Rudolph
Ayudante de dirección : Gus Agosti
Duración : 104 mn
Elenco:
Burt Lancaster, Eva Bartok, Nick Cravat, Torin Thatcher, James Hayter,
Noel Purcell, Margot Grahame




Sinopsis

Dirigidos por el Capitán Vallo, famoso corsario del siglo XVIII, también conocido como el Pirata Rojo, una banda de piratas se apodera de un galeón de guerra que navegaba hacia la isla de Cobra con el nuevo gobernador de la zona, el Barón Gruda.
En contra de lo que los bucaneros pensaban, la embarcación no llevaba un cargamento de oro, sino armas para combatir contra los rebeldes de la isla. Con tal de compensar a sus hombres, Vallo decide vender las armas a los enemigos del Gobernador. Para ello se hace acompañar de su lugarteniente Ojo y desembarcan en la isla de Cobra. Una vez allí descubren que el líder de los rebeldes, El Libre, está apresado en la isla vecina de St. Prior. Su hija, Consuelo, habla con Vallo y le informa que tampoco tienen dinero para pagar las armas. Decidido a cobrar, el famoso pirata se ofrece a rescatar a El Libre, haciéndose pasar por el Barón Gruda, el nuevo gobernador.
Tras liberarlo recibirá el dinero de las armas. Como fianza del pago se quedará con Consuelo.




Comentario:

Una de las películas de piratas por antonomasia es este El temible burlón rodado en Technicolor durante 1951, en las localizaciones mediterráneas situadas entre la isla de Ischia y la Bahía de Nápoles.

El principal reclamo, además de baluarte, de la función sería el carismático actor Burt Lancaster, quien junto al productor Harold Hetcht, de Norma Productions y bajo contrato con Warner Bros., darían el zarpazo de salida de una majestuosa epopeya marina en su mayor parte y que bien podría estar circunscrita al mejor cine de espadachines de la época, debido a su coreografía. Quizá como respuesta a este subgénero, el escritor Robert Kibbee —años más tarde, codirector junto a Lancaster de The Midnight Man (1974)— y el realizador Robert Siodmak compaginarían la espectacularidad de las escenas de acción con dobles juegos, dobles traiciones hasta llegar a un clímax consecuente con la(s) historia(s) narrada(s).

Todo ello no hubiese sido posible sin la conformidad de Burt Lancaster, elegante actor formado en el mundo del circo desde bien joven, al que además de mostrar una indudable empatía en pantalla, estaría bien secundado a su fiel amigo de la infancia, Nick Cravat, pese a las grandes diferencias físicas e interpretativas entre ambos.

Bautizado en el film como Ojo, Cravat volvería a ser el partenaire y complemento perfecto de un pirata rojo (no carmesí, como sería preceptivo en su más que cursi traducción literal), compasivo, con agallas, lleno de ambición y sin rencor hacia sus allegados. Un pirata, en definitiva, bien distinto al del que teníamos acostumbrado a ver, a excepción hecha del encarnado por Douglas Fairbanks —ídolo de juventud de Lancaster— en la silente El pirata negro (1926).




Gracias a estar en plenitud de condiciones físicas, Lancaster probaría diversas acrobacias en el rodaje, un hecho que alarmó al propio Siodmak, con quien ya había trabajado en Forajidos (1946), al punto de exasperar al risueño actor, para acabar llamándole «viejo tonto». La energía que destilaba Burt Lancaster a lo largo del metraje tan solo tendría parangón con la mostrada en El halcón y la flecha (1950), y su papel de Dardo, cercano al de Robin Hood.

La química entre Lancaster y Cravat, más allá de una longeva amistad, con constantes notas humorísticas, substituirían a la efímera presencia de la húngara Eva Bartok, en su presentación en el cine norteamericano.

Como dato curioso, la aparición del británico Christopher Lee en un papel secundario de castrense que resultaría irrelevante, al punto de no aparecer ni en los títulos de crédito.

Por su parte, Nick Cravat volvería a enmudecer en el celuloide ante su poca habilidad en los diálogos, otorgándole su voz a un Lancaster que se confirmó como una de las presencias más gratificantes que ha dado el séptimo arte.

Su presentación en el preámbulo del film —invisible hasta esta edición en DVD— da constancia de su galantería y savoir faire, que como pocos supo traspasar más allá de la gran pantalla. Maravillosas escenas en exteriores, donde el brillo del sol se alía de forma natural en el contorno de las embarcaciones en alta mar, dando un aire grandilocuente a la posterior acción.• [/font]





Cita:

Info del archivo
Dvdrip avi 730mb
Duración 1:40:00
Resolución: 448x336
Audio en castellano




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