Los homúnculos: la alquimia en la ciencia

19.05.2016 a las 14:56 hs 809 1

Los homúnculos: la alquimia en la ciencia




El origen de los artificios

Últimamente se popularizó este vídeo en el que un ruso tomaba un huevo, le inyectaba semen humano, aguardaba 15 días (el tiempo que le lleva a un huevo encubar un pollo) y por último veía salir un ser enano de su interior. Después de destapar el huevo, un líquido verde y apestoso ocultaba un pequeño ser que se movía, sorprendiendo al que hizo el vídeo hasta el punto en que lo aplastó con un libro.




Como resulta lógico la sorpresa que nos llevamos todos al observar este pasmante experimento y para muchos repugnante, provocó una explicación que vamos a dar ahora..



No es la primera vez que una persona hace este experimento, puesto que desde los tiempos de Demócrito, el autor del atomismo y entre los primeros preformacionistas (seguidores de la teoría de que el feto no es más que el desarrollo de un organismo ya preformado), se estimaba que a través de la unión de ciertos elementos de la naturaleza se podía crear nueva vida.

El pensador procuró crear pequeños humanos desde el semen y de los óvalos de las mujeres combinándolos con elementos de la naturaleza, si bien no se conocen los detalles de los ensayos que efectuó debido a la quema de la Biblioteca de Alejandría.


Representación de un homúculo



Cuando combinaron el feto humano con embriones de animales, nombraron estas creaciones como “animalúnculos”. Conforme con fuentes viejas, la práctica se fue mejorando a fines de la Edad Media por los alquimistas, eminentemente Nicolás Hartsoeker, quien desde mil seiscientos noventa y cuatro trabajó singularmente con animales amaestrados como gallinas y perros. El experimento era similar al que nos mostró el renombrado ruso: consistía en añadir tierra, estiércol y en muchas ocasiones miel y semen humano para poder sacar un producto vivo.

Ya sabemos que entre los pilares primordiales de los alquimistas era localizar el “elixir de la vida”, por lo que se debían inspirar en la filosofía del viejo Hermes Trismegisto y buscar la partícula indivisible de la que partía el todo. Se suponía que dicha partícula era capaz de entremezclarse con todo siempre que estuviese poco contaminada con otros productos inertes, esta era la idea esencial para la creación de vida artificial.


Imagen medieval del homúnculo de Paracelso



Empleo de los homúnculos por los alquimistas

Se tiene archivado que el primer homúnculo del que tenemos registro es el que efectuó Paracelso: un humanillo que asistía a su profesor en las cosas de su laboratorio, además de esto su nutrición era simple, el homúnculo solo tomaba sangre de su dueño.

Cuidaba y cooperaba en la logística tal como en la defensa de los contrincantes expulsando ácido que les lanzaba a ellos. Asimismo se sabe que esta creación se hizo desde barro, puesto que el conocido alquimista se especializó tanto en el barro que sus creaciones experimentales se fundamentaban en él.

El barro, merece la pena recordarlo, era una fuente de vida: en exactamente la misma Biblia se habla de que Dios creó al primer humano con una mezcla de tierra y agua. Este “animalúnculo” era como un pequeño pequeño con una enorme inteligencia motriz para dominar los instrumentos de su dueño en el laboratorio: asistió a Paracelso en la creación de muchas medicinas. Diríase que fue quien primero inventó exactamente el mismo término “homúnculo”

David Christianus en el siglo XVII fue otro personaje conocido que desarrolló un animalúnculo, en un caso así desde un huevo de gallina negra. Este homúnculo asimismo sería esclavo de su dueño, mas en lugar de sangre se nutriría a base de lombrices y lavanda. Entonces, se pensaba que todo lo que la naturaleza tenía como muy intrascendente y maldito podría ser la dieta de este ser que no había nacido de la creación divina.


El mismo homúnculo, pero esta vez con Paracelso



Los homúnculos en las costumbres

Un pilar esencial de los reconocidos humanoides, es que son citados en leyendas populares, como la que se expresa en el cuento italiano de Pinocho. Acá el personaje primordial es un muñeco de madera que toma vida y al final se transforma en un ser que se siente humano por sus cualidades de convivencia en la sociedad.

El homúnculo, en últimas, no es más que la representación del desvarío del hombre por transformarse en Dios, de crear vida de la tierra como lo hizo el autor. Los homúnculos, entonces, se transforman en una creación más del alquimista, aquel que fue capaz de superar las barreras de la materia y de hallar la esencia pura de la realidad que brinda vida eterna y transforma los metales en el oro, el material supremo.

De esta forma, los homúnculos vienen a ser una expresión misma del desvarío humano por lograr lo divino. Si tenemos que ajustarnos a las fuentes medievales, su empleo fue en verdad bastante común hace unos siglos; actualmente, no obstante, son un término prácticamente ignoto.

Y si debemos continuar la tradición medieval, probablemente el vídeo que vimos sea falso. No es muy probable que un “cualquiera” pueda conseguir una proeza que, de entrada, le está tolerada solamente a los más grandes de entre los hombres.





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