El músico que salia a robar

27.04.2020 a las 10:08 hs 432 0



Yo debía tener 18 años. Participaba en bailes con una pequeña orquesta. Solía escuchar siempre saxofonistas mediocres, pero un día fui a una repetición y escuché alguien que calentaba, que hacía escalas. ¡Por el amor de Dios, que sonido tan espléndido! Era un niño, que debía tener 14 años como mucho. Era Art. No me lo podía creer.”

Al mismo tiempo que su reputación aumenta, se dedica con tanta pasión a la música como a las mujeres y a la heroína, que acaba de descubrir. Su dependencia es tal que su familia se ve obligada a hipotecar su vivienda para tratar una desintoxicación.
Los resultados no son los esperados, aparte de ser detenido por  posesión de estupefacientes.  Pasará casi dos años(entre 1953 y 1954) entre la prisión de Los Angeles y el hospital de Forth Worth


Yendo a prisión, algunos de los aspectos del carácter de Art se acentuaron. Se hizo más dependiente, se separó todavía más de la realidad. Y sé que le gustaba la cárcel. Amaba la fraternidad. Creo que le gustaba que le dijeran lo que tenía que hacer, que se ocuparan de él, que organizaran su vida. Allí era conocido como un gran músico, con razón. No era un cualquiera. Pero allí en medio de gente sin espíritu ni corazón, era un semidiós”.




Si bien artísticamente Pepper vive en unos momentos sublimes, su estado emocional y sentimental es lamentable. Su dependencia, tanto como la de Diane, de las drogas es absoluta. Pasa semanas sin tocar el saxo, apenas tiene fuerzas para levantarse de la cama a no ser que sea para buscar “camellos”, también se dedica a hacer atracos de cualquier índole, necesita dinero como sea.



Su situación es insoportable pero sin embargo ¿cómo es capaz de grabar discos tan maravillosos? ¿De qué hubiera sido capaz al encontrarse en buen estado? Todos conocemos que en estas crisis los grandes músicos ven mermadas sus facultades, ¿pero entonces Art? Sin duda esto demuestra las increíbles facultades creativas que poseía.
 

Así nos encontramos hasta 1960, cuando al pobre Art Pepper aún le faltaba pasar lo peor: la más temida de las prisiones de EE.UU, San Quintín.


Su dependencia de las drogas sigue siendo inevitable, evita los controles médicos. Durante un set en Los Angeles (Orange County) sabe que será arrestado: “Recuerdo que toqué muy bien. Magníficamente. Al publico le gustó mucho... Toqué “Everything happens to me “. Seguía en el escenario. Los tíos de la orquesta me miraban. No dijeron nada pero hacía ya hora y media que tocábamos. Sabía que no había ninguna salida. Aunque me quedase toda la noche sabía que me arrestarían.



Pero debía tocar el mayor tiempo posible...  Al final dejé mi saxo y cuando bajé del escenario, alguien me dijo “Policía, ¿le importaría seguirme?”. Volvería a San Quintín hasta Junio de 1966.



Diane también fue encarcelada antes de la liberación de Art, y aunque ella saldría fuera alguna vez volvería a la prisión para fallecer allí corroída por el cáncer, el mismo año en que su marido encontraba la libertad.


Su compañera durante los siguientes años será Christine. Con ella descubre el LSD y vuelve a la heroína, y Art apenas tiene dinero para comprarse un saxo. Ni siquiera le apetece volver a tocar, pero Buddy Rich le llama, y necesita dinero. Parece que vuelve a encontrar la forma, a gustarle la música, cuando siente un dolor en el vientre. Ingresado en un hospital se le extirpa el bazo posiblemente debido a las heridas sufridas con las diarias peleas con Christine.



Cuando sale del hospital ella le deja: “Me hizo un corte de mangas desde su coche y se fue derrapando. El ruido del motor se alejó hasta desaparecer por completo. El silencio volvió. Me encontraba como en mi infancia cuando mi madre me abandonaba para emborracharse, con la puerta cerrada debiéndola esperar en el porche. Me senté delante de la casa. Tenía cuarenta y cuatro años y mi vida estaba arruinada.”


A partir de ahora concluidas sus cuentas pendientes con la justicia y mucho menos dependiente de las drogas, la música será la principal actividad de Art. Grabará un puñado de discos excelentes y participará en numerosas giras. La afición y critica jazzística se rinde ante tan apabullante regreso, ya nadie lo pone en duda Art Pepper es uno de los grandes del jazz. Sus conciertos grabados en disco en el Village Vanguard son estremecedores. Pero su salud es muy delicada, padece cirrosis, tiene lesiones cerebrales y debe ser vigilado constantemente por los médicos.
 

 “Físicamente, emocionalmente, apenas puedo trabajar. No puedo soportar demasiadas presiones. Pero debo sobrevivir, quiero siempre tocar. Necesito que me consideren como un artista. Pero quiero ser más que un músico de jazz. Quiero que el publico sienta alegría y tristeza. Abrirles el espíritu, los oídos. Es lo que siempre he querido. Y lo intentaré”.
 

Y durante más de 6 años lo logró. Ahí esta su obra para demostrarlo.

GRACIAS POR PASAR!!!!





Fuente http://www.tomajazz.com/perfiles/Art_Pepper.htm
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