La tortura en la Edad Media, aparatos, máquinas y sistemas

26.06.2014 a las 02:28 hs 835 1


Breve Historia de

la tortura

En el principio fueron las ordalías o juicios de Dios. Eran pruebas que, especialmente en la Edad Media occidental, se hacían a los acusados para probar su inocencia. El duelo era un tipo: ofendido y ofensor elegían un representante que luchaba por ellos. El vencedor imponía su derecho.Hacia el 200 después de Cristo tuvo breve auge una curiosa prueba. El acusado debía comer cierta cantidad de pan y de queso. Los jueces retenían que, si era culpable, Dios enviaría a un ángel para apretarle la garganta y que no pudiera tragar.

La prueba del hierro candente, en cambio, fue un clásico. El acusado debía tomar con sus manos un hierro al rojo por cierto tiempo. A veces debía dar siete pasos. Si se quemaba las manos era culpable.

Hacia el siglo XIII las ordalías comenzaron a ser reemplazadas por sistemas de prueba más complejos. La intervención divina cedió ante la humana, por lo cual las reglas debían ser lo más objetivas posible.

Así nació el principio de que la condena debía fundarse en dos testigos oculares inobjetables. Sólo si el acusado confesaba voluntariamente se lo podía condenar sin recurrir a los dos testigos.

La prueba circunstancial no era admitida porque significaba confiar demasiado en el criterio personal de los jueces. Por más que al sospechoso se lo viera huir de la casa de la víctima y se le encontrara una daga con sangre y el botín, si dos testigos no lo habían visto apuñalar a la víctima, no se lo podía condenar.

Pero entonces el sistema sólo era efectivo en delitos flagrantes o con acusados dispuestos a confesar con lo cual los delitos de autor desconocido o con involucrados no dispuestos a hablar hacía caer todo el mecanismo.

La exigencia de los dos testigos oculares no se podía eludir, pero de aceptar una confesión voluntaria a inducir por la fuerza a confesar había un paso.

El derecho de la tortura surgió para regular este proceso de inducción de confesiones. Sólo se podía torturar a personas con altas probabilidades de resultar culpables. La tortura fue permitida cuando había“semiplena prueba” contra el sospechoso. Semiplena prueba significaba tanto un testigo como prueba circunstancial suficiente. Así, la prohibición contra el uso de prueba circunstancial fue superada.

Los juristas medievales consideraban a la confesión bajo tortura como involuntaria y, por eso, inválida, salvo que el acusado la reiterara sin tortura. Si entonces se retractaba, se lo volvía a torturar. La gente confesaba “voluntariamente” antes de ir a los tormentos por primera vez.Nadie quería poner a prueba su capacidad para soportar el dolor.

Edad Media e Inquisición


Durante la inquisición española, los herejes eran encarcelados sin ser acusados formalmente. Eran encadenados en frías y hediondas mazmorras infestadas de insectos y ratas, solo ellos y su excremento. Pan duro y enmohecido con agua sucia suplementaban la dieta de
cucarachas y arañas.

“O de nuevo, un prisionero que se rehusaba a confesar era dejado en soledad y oscuridad por semanas, meses o hasta años, porque a la inquisición el tiempo no le incumbía, podía esperar y así mediante, poder salvar otra alma perdida para el Cristo. Si unas pocas semanas o meses no convencían al hereje acusado, el tiempo se transformaba en años, los años en décadas y así el prisionero quedaba en su horrible mazmorra sin nunca ser juzgado. Hay muchos casos donde tres,cinco o hasta diez años pasaron entre la primera audiencia y el juicio final del reo, tiempo en el cual el acusado se pudría en su celda. Periodos más largos han sido reportados.”

Una vez convicto, el prisionero se enfrentaba a los verdaderos terrores,“ambos, el inquisidor y el obispo debían de estar presentes.Al prisionero le eran mostrados los instrumentos de tortura y era incitado a confesar. Al rehusarse era desnudado y atado y de nuevo instado a confesar. Se le prometía misericordia si lo hacía. Estos hombres y mujeres estaban atados y desnudos ante los agrios e implacables frailes mientras veían como calentaban los hierros al rojo vivo, probaban las ruedas de tortura y engrasaban los mecanismos en preparación para su uso en sus
propios huesos y cuerpo”.

Tribunal Inquisidor


La tortura duraría hasta que la víctima confesara. El torturador debía tener mucho cuidado y no matar a la víctima antes que ésta confesara de otra forma el Señor perdería un alma. Si la víctima no llegaba a confesar en la primera ronda de tortura, el delirante desafortunado era llevado nuevamente a su mazmorra para que pueda recuperar fuerzas y poder volver otro día. Cada ronda sería más brutal que la anterior.

Los “servicios” efectuados por el torturador y demás oficiales eran pagados con dinero de la víctima. Si la víctima no tenía dinero, se le forzaba a sus parientes a pagar no solamente la comida y alojamiento del torturador y los oficiales sino también sus honorarios profesionales, viatico, entretenimiento para despejar sumente y forraje para sus caballos.

Pero la labor divina no terminaba allí. Una vez que la víctima confesaba, generalmente porque no aguantaba más las torturas se la condenaba a muerte. En su camino hacia su final, se la torturaba aún más por medios de golpes, latigazos, quemaduras, hierros al rojo vivo y cercenación de dedos, manos y lenguas. Las partes del cuerpo cortadas eran clavadas al patíbulo y así el torturador lograba cobrar un bono especial.

Catálogo de aparatos y máquinas de tortura


APLASTACABEZAS:




El aplastacabezas es un instrumento de tortura aplicado en la edad media, destinado a reventar los huesos del cráneo. La barbilla de la víctima se colocaba en la barra inferior,y el casquete era empujado hacia abajo por el tornillo. Los efectos de este proceso son evidentes. Primero, se destrozan los alvéolos dentarios, después las mandíbulas, y luego el cerebro se escurre por la cavidad de los ojos y entre los fragmentos del cráneo. Hoy en día ya no se utiliza como pena capital, pero goza de gran estima para su uso como interrogatorios en buena parte del mundo. En la actualidad, el casquete y la barra inferior están recubiertos de un material blando que no deja marcas sobre la víctima. Existen unos instrumentos con una finalidad parecida llamadas “rompecráneos”, que como su nombre indica se diferenciaban del “aplastacabezas” en que en vez de aplastar el cráneo lo rompían.

APLASTAPULGARES:


El Aplastapulgares es una de las torturas más antiguas y simples, aunque terriblemente efectiva. Si bien se usaron diferentes dispositivos mecánicos para llevarla a cabo, la tortura en sí consistía en el aplastamiento de uñas, falanges y nudillos en forma lenta y progresiva, extendiendo el dolor durante días sin provocar daño mortal a la víctima. El nivel de desgarramiento podía ser controlado hasta el punto de provocar prácticamente la mutilación del miembro. Para los crímenes graves generalmente la tortura se hacía lentamente, comenzando por las uñas, luego pasando a las falanges y terminando en los nudillos, destrozando así
ambas manos completamente.

LA HORQUILLA DEL HEREJE:


Se colocaba un aro de metal en elcuello del supuesto hereje, como veis tenía una gran barra cuyo extremo terminaba en cuatro pinchos. Al apretarse el colgante los pinchos se clavaban fuertemente en la barbilla impidiendo así poder articular palabra alguna.

Generalmente este instrumento se utilizaba la noche antes de quemar al preso para aumentar así más su suplicio

LA RUEDA


La rueda para despedazar. Era el instrumento de ejecución más común en la Europa germánica, después de la horca,desde la Baja Edad Media hasta principios del siglo XVIII. La víctima, desnuda, era estirada boca arriba en el suelo o en el patíbulo, con los miembros extendidos al máximo y atados a estacas o anillas de hierro. Bajo las muñecas, codos, rodillas y caderas se colocaban trozos de madera. El verdugo, asestando violentos golpes con la rueda de borde herrado, machacaba hueso tras hueso y articulación tras articulación procurando no asestar golpes fatales. Después se desataba e introducía entre los radios de la gran rueda horizontal al extremo de un poste que después se alzaba. Los cuervos y otros animales arrancaban tiras de carne y vaciaban los ojos de la víctima hasta que a ésta le llegaba la muerte. Como se ve, era una de las torturas más largas y agónica que se podía infligir. Junto con la hoguera y el descuartizamiento, éste era uno de los espectáculos más populares de entre los muchos similares que tenían lugar en las plazas de Europa.Multitudes de plebeyos y nobles acudían a deleitarse con un “buen”despedazamiento, preferentemente de una o varias mujeres en fila. Agonía de un hereje por medio de la rueda. Se observa un miembro de la Iglesia sustentando un crucifijo.

LA CUNA DE JUDAS


Método de tortura usado generalmente para confesiones. El prisionero es levantado tal y como se ve enla foto, una vez era levantado se le soltaba de golpe para que cayese sobre la pirámide de madera, con punta de acero, provocaba heridas en los testículos, la cavidad anal o vaginal provocando también daño por debajo del coxis. El inquisidor decidía la fuerza con la que el reo era soltado
(de forma lenta o de golpe).

LA SIERRA


El reo era puesto en una posición invertida, asegurando la llegada de sangre al cerebro de manera que la víctima no perdía el conocimiento. Con esta posición se evitaba también la muerte por desangramiento rápida. Generalmente no se perdía el conocimiento hasta que la sierra no llegaba al ombligo o incluso al pecho. Era una tortura muy utilizada por la inquisición sobre todo para ajusticiar a homosexuales (de hecho en la ilustración son tres homosexuales los representados), también en España fue un método de ejecución militar hasta el siglo XVIII.

LA SILLA


La víctima debía sentarse totalmente desnuda sobre este sillón. Esta sufre de manera atroz mientras, el inquisidor con aire tranquilo y músculos tensos, comenzaba a realizar las preguntas al acusado, mientras un escribano tomaba apuntes de la sesión.

Si el inquisidor lo creía conveniente podía mandar al verdugo golpear al preso, lo que provocaba que los pinchos entrasen con más profundidad en la piel o incluso si el asiento era de hierro mandarlo calentar para que los pinchos al rojo vivo entrasen mejor en la piel. Generalmente el reo no tardaba demasiado en admitir su culpabilidad (aunque fuese inocente, pues prefería terminar pronto con el suplicio).Dependiendo del inquisidor el preso seria llevado a la hoguera o se pudriría en un sucio calabozo expiando sus pecados.

EL POTRO ESCALERA


Se ataba al reo estirándolo, lo más posible sobre una escalera, a continuación se le quemaba con una antorcha el costado y las axilas, el inquisidor como siempre hacia las preguntas, el suplicio del preso podía durar días dependiendo de la duración del interrogatorio. Generalmente se morían a causa de la infección de las quemaduras o bien del dolor en los hombros o rodillas que al cabo de las horas se desmenuzaban.

LA CIGÜEÑA:


La cigüeña es un instrumento de tortura en el que no se aprecia a simple vista el dolor que puede causar,puesto que parece que su principal función es la de inmovilizar a la víctima. La Cigüeña, en sí, es un aparato hecho de hierro que sujetaba al condenado por cuello, manos y tobillo, y lo sometía a una posición incomodísima que provocaba calambres en los músculos rectales y abdominales; y a las pocas horas de todo el cuerpo. La víctima que estaba sujeta a este instrumento sufría de calambres de diferente magnitud, en este orden: primero en los abdominales y rectales,luego en los pectorales, cervicales y en las extremidades. Al cabo de unas horas, el dolor se volvía insufrible y continuo, sobre todo en abdomen y recto.Con tal de aumentar el dolor de la víctima, mientras se sufrían los terribles dolores esta era quemada, mutilada o golpeada.







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