Odio el verano

28.01.2015 a las 13:57 hs 731 0





Odio el verano. La principal y más odiosa característica de verano es el insoportable calor que hace a toda hora. ¿Qué el calorcito es bueno? ¿Qué el sol es vida y felicidad? Vení y tocame los huevos chorreando y me después me contás.




Como decía mi abuelo, el verano es para los ricos. Cuanta razón tenía el hombre, porque el calorcito es muy agradable cuando estás todo el día en la playita echado, convenientemente protegido de lo que viniste a buscar: el sol. ¿Paradoja? No, pelotudez humana. O cuando estas en la pileta, o en tu velerito en el Delta. ¿Pero hoy en día quién carajo tiene plata para todo eso? Poca gente, así que la mayoría de los mortales nos quedamos en casa medio en pelotas, sudando como cerdos o cerdas, según el caso, y dosificando el aire acondicionado o el ventilador para intentar ahorrar luz (si todavía no la cortaron).




Es que el invierno es muy deprimente porque a las seis de la tarde ya es de noche, dirán algunos, ¿Y qué? ¿Es menos deprimente estar en calzoncillos, despatarrado en el sofá, delante de un ventilador de mierda, con un remiendo de cinta aisladora en el cable, mientras notás como te caen las gotas de sudor por la espalda?
Por no hablar de la asquerosa sensación de salir de la ducha, y mientras te estás secando sentir como te resbala la gotita de transpiración por la frente.




No podríamos hablar del verano, sin mencionar a nuestros adorables amigos, esos seres entrañables cuyo único defecto es que se alimentan de sangre, de nuestra sangre, para ser más exactos. Como todos habrán adivinado nos estamos refiriendo a los mosquitos
¿Qué seria de una calurosa noche de verano sin estos animalitos? Porque no hay cosa más bonita que estar dando vueltas en tu empapada cama, intentando dormir algo, y escuchar ese zumbido tan dulce. Cuando oís ese sonido ya sabés que la noche va a ser mas larga que la poronga de Lexington Steele.




Otra cosa muy agradable del verano, son las llamadas “canciones del verano”. Estas canciones son compuestas por delincuentes a los que el sistema ha fallado dejándolos vivir.
Estas canciones constan de dos o tres de palabras veraniegas como: playa, arena, sol, chicas, mar… que se van repitiendo hasta el infinito en un estribillo pegadizo. Pegadizo porque al oírlo te dan ganas de pegarle a su autor hasta matarlo.
¿Qué seria de nuestro verano sin estas canciones? Exclamarán algunos, pues el mio desde luego sería más feliz, les contestaré yo, mientras los golpeo con un ladrillo sin parar.




Un efecto muy curioso del verano es la mutación que sufre la televisión. Si durante el resto del año es como poco, cuestionable, en verano se vuelve directamente asquerosa, insultante y vomitiva.
En el caso de los canales de televisión cuyos creativos y guionistas son más inútiles que la media, apelan al recurso de emitir el mismo programa que el resto del año, pero cambiando al conductor/a que está de vacaciones y añadiendo al final del título del programa las palabras mágicas:”… de verano” o similar.




Para ir terminando, no quisiera finiquitar sin rogar públicamente, que digo rogar, suplicar públicamente, que por mucho mucho calor que haga y aunque nos arrase una ola de calor subsahariano, la que no esté dotada por la naturaleza para usar shorts, que no se los ponga por favor. Y la que sí lo esté que tampoco los use, que muchos nos jugamos el matrimonio.
Es curiosa esta invasión de shorts, allá donde mires no hay pendeja o en el peor de los casos mujer, que no los use. Cuanto más cortos mejor. Ahora los hay incluso con los bolsillos asomando por debajo de los pantalones como diciendo: “mirá si son cortos que no me caben ni los bolsillos”. Alguna he visto que hasta le asomaba el papo, y ella tan feliz.
Seré chapado a la antigua, pero en mis tiempos las minas no llevaban estos pantalones tan perturbadoramente cortos. Si la moda sigue esta imparable evolución, de aquí a unos cinco años las chicas irán en bikini por la calle, en diez años en tanga y en unos quince en pelotas. Ahora bien, una vez vayan en pelotas, ni se te ocurra mirarla ni de reojo, porque te tildarán de pajero.




Por último y con permiso de Gerviaz, moderación en el uso de ojotas (hago hincapié en las putas Havaianas), sobretodo en hombres. Las mujeres por regla general suelen tener unos pies más finos y delicados, y las uñas pintadas ayudan, pero la mayoría de pies de hombre, no suelen ser los del David de Miguel Ángel. Repito: No todos los pies son aptos para llevar ojotas, y cuanto antes lo asumamos mejor para todos.






Muchas gracias.-




El éxito de la organización criminal radica en la penetración en el mundo legal, con la corrupción como su principal herramienta.-

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