Encuentro en el hotel

05.07.2020 a las 12:11 hs 293 0

Una (otra) infidelidad de Clota me llevó a caer en los brazos de mi amigo Charly, que a su vez tenía diversos desencuentros con Zoca. Tenían muchas peleas, y en una de esas huidas de Zoca de la relación —se iba por largos períodos a Brasil con la intención de separarse y no volver más— sucedió el encuentro. Sin querer queriendo, mientras era mi paño de lágrimas, todo nos fue llevando a un romance furtivo. Pero nunca fuimos una pareja.

Había mucho cariño: fue Charly el que me contuvo cuando yo lloraba por los engaños de su hermano Dani, cuando estaba de novia con él y Charly vivía en casa. Y ahora me consolaba por los engaños permanentes de Clota. Yo sentía algo de culpa porque la relación de Charly y Zoca estaba en un impasse del cual podían volver —en cambio, lo mío con Clota se había marchitado sin remedio— y mi relación con Zoca era buena. Ella participaba de mis sesiones “artísticas” en las que fotografiaba a todas mis amigas.


Ellos peleaban por muchas cosas, pero la principal causa de conflicto tenía que ver con una razón objetiva: Zoca no tenía una actividad concreta y lo seguía a Charly a todos lados, aburridísima. Él estaba todo el tiempo creando, componiendo y tocando. En cambio ella había abandonado su grupo de danza para vivir en Buenos Aires con él, y era lógico que esa situación no la conformara.


Entonces allí había una puja: Zoca se encontraba entre enojada y enamorada, y Charly estaba ocupado en lo suyo. Siempre le costó hacer lugar para algo más. A la vez, a Zoca le encantaba toda la escena rockera de Buenos Aires y a Charly también. Todo eso junto daba por resultado una relación tumultuosa, se peleaban constantemente, aunque se querían con locura.


Con Charly nos encontrábamos en el hotel Alfar, en Arenales y Vidt, y nos refugiábamos de nuestras respectivas parejas, que ya no eran tales. Organizar esos encuentros requería de una logística complicada, porque yo tenía que bajar de mi departamento a la avenida Cabildo, buscar un teléfono público y llamar a Charly sin que Clota sospechara, aunque la verdad, después de haberlo encontrado in fraganti varias veces, ya no me importaba. Tenía veintidós años y quería ser feliz.


Charly siempre le tuvo fobia al teléfono y no lo atendía o lo desconectaba para que no le hincharan las pelotas, porque recibía llamados de todo tipo. Pero en ocasiones, el destino conspiraba para que estuviéramos juntos, nos topábamos en alguna fiesta o en algún show o estudio de grabación y arreglábamos así, de improviso, una cita. 
Andy Cherniavsky


GRACIAS POR PASAR!!!!

LES DEJO UNA VERSION DE LADY PICTURE SHOW DE STONE TEMPLE PILOTS  QUE HICE EN ESTOS DIAS POLLODESERTOREANDO MUSICALMENTE


Soundcloud user-11427946


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