La argentina que Viajó al espacio

10.05.2020 a las 11:16 hs 198 0


Acaban de cumplirse 50 años de cuando una mona, a la que habían bautizado Cleopatra, ascendió hasta los 20 kilómetros de altitud como única tripulante de un cohete con cápsula íntegramente realizados en nuestro país con materiales también nacionales.


 Aquella actividad, que fue el punto de partida en el campo de la conquista del espacio en estas latitudes, fue concretada a través del proyecto encarado por los investigadores del Instituto Civil de Tecnología Espacial (ICTE).El ICTE no recibía ayuda oficial o estatal, por lo que este tipo de proyectos, sus desarrollos y experimentos se realizaban con fondos propios y privados.




El cohete, enteramente diseñado por el ICTE, era un vehículo de una etapa construido con materiales nacionales, de 3,10 metros de longitud y un peso de 110 kilogramos. La carga útil electrónica (un diseño de avanzada para la época) era de 8 kilogramos y estaba constituida por diversos instrumentos electrónicos y lo más importante: el tripulante. Era este una pequeña mona de 1,3 kilogramo.



El notable acontecimiento tuvo lugar el 1º de febrero de 1970, en la localidad bonaerense de Coronel Brandsen, a casi cien kilómetros al sur de la Capital Federal. En pleno campo, algo insólito quebraba la tranquilidad y quietud del lugar: una rampa metálica de lanzamiento que, cual dedo índice gigantesco, apuntaba al firmamento



 Cleopatra fue ubicada en su asiento anatómico y, una vez colocados los sensores, se la introdujo en su cápsula, denominada “Centella”; algo así como una nave Apolo de minúsculo tamaño. Luego el ensamble final del cohete, con su correspondiente paracaídas de recuperación, más los equipos de telemetría y control.


El objetivo del experimento era comprobar las reacciones del animal durante la travesía y transmitir datos de su ritmo cardíaco y respiratorio, además del comportamiento general. Para que todo estuviera lo suficiente controlado, la mona había sido entrenada durante meses en un simulador que también había sido construido especialmente a esos efectos. Nada quedó librado al azar, lo que muestra la seriedad del proyecto.


A las 10.15 horas la cuenta regresiva llegó a su fin. Todos oyeron el tronar del motor. Con una cola de llamas de más de diez metros de longitud el cohete se elevó vertiginosamente hacia la meta prevista de los 20 kilómetros. Luego pasó a observarse una blanca estela de humo mientras el proyectil aeroespacial se perdía de vista, en lo alto.  Después… silencio, espera, tensión. Desde la base en Tierra sólo se oía el bip-bip de las ondas emergiendo de los receptores. Técnicos, periodistas y cuantos estuvieron allí presentes habían enmudecido, llenos de asombro.


Finalmente, luego de un tiempo que les semejó la eternidad, alguien gritó: “¡Allí está! ¡Allí viene!”. El puntito se fue agigantando en medio de un cielo despejado para convertirse en un disco rojo que se abrió, para luego inmediatamente plegarse y ser arrastrado por los vientos.

El vuelo cumplió las expectativas, pero un acontecimiento inesperado había sucedido. El paracaídas se abrió con retardo, a una altitud menor de la necesaria. Esto generó, dada la gran velocidad de caída, que tuviera lugar la rotura del amarre de recuperación. Por lo cual el aterrizaje no fue amortiguado sino violento.





La capsula se estrelló contra el piso y convirtió impensadamente a Cleopatra en la primera mártir de la investigación espacial y, nos animamos a decir, del mundo hispano parlante. Cuando el equipo de trabajo llegó hasta el lugar en que había tenido lugar la caída, situado a unos kilómetros del sitio de lanzamiento, pudieron constatar que la pequeña “astronave” estaba estrellada y hecha añicos junto con su impulsor.


El golpe resultó tan intenso que el aparato, construido en gran parte en aluminio, yacía enterrado a aproximadamente un metro de profundidad. Ese instante ingresó, para siempre, en el recuerdo de los entonces jóvenes integrantes del ICTE. En la Argentina de hace ya 50 años, fue la mayor experiencia vocacional y civil en exploración espacial, tanto en nuestro país como en América Latina.

                                                                                   Antonio Las Heras



GRACIAS POR PASAR!!!!



Fuente:  [url=https://www.cronica.com.ar/suplementos/A-medio-siglo-del-primer-lanzamiento-de-cohete-argentino-tripulado-por-una-mona-20200506-0093.htm
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